sábado, 2 de junio de 2012


A pesar de sus ideas cuya moral viene de dudosa procedencia, los socialistas no han podido desmontar el régimen “anti-libertario” del que por siempre han acusado al capitalismo. Desde sus inicios han confundido siempre al capitalismo con un sistema estatal dedicado a dar prebendas, subsidios y licitaciones a empresarios y demás amigos, cuando, si se mira con lupa esto no tiene otra cara más que la un radical estatismo. Cabe aclarar que bajo ninguna definición honesta esto es capitalismo.

Capitalismo en el término extenso de la palabra es el sistema donde por medio de la competencia y el intercambio de información el hombre es capaz de moldear su entorno utilizando lo mejor que tiene para producir y cobrar por eso, no teniendo como criterio solamente su necesidad, sino sus deseos. 

El término “necesidad” para los socialistas es el baluarte con el sostienen toda su filosofía. Es la piedra angular con la que se otorgan a sí mismos el derecho a expropiar el tiempo y el fruto del trabajo ajeno. Es la palabra con la que pueden definir arbitrariamente el concepto “derechos”. Es la apología con la que imponen una obligación sin hacer la pregunta más importante: ¿QUIERES HACER PARTE DE ESTO? Es la forma más abusiva de tomar sin permiso lo que es tuyo para derrocharlo en cosas a las cuales tu nunca destinarias tus recursos. Es evidente que para ellos “necesidad” tiene solamente una cara, sin embargo en la práctica este puede ser un concepto maleable que depende del  nivel de altruismo con el que el dictador de paso haya idealizado el mundo.

Casi puedo escuchar ahora, un reproche común, sobre todo entre gente joven: -La empresa donde trabajo se lleva los años de mi vida sin que yo reciba una justa remuneración por todo eso. Pues te digo algo; la puerta está abierta, eres libre de irte y buscar tu felicidad en otra parte. Lo único que te retiene es un compromiso que tú firmaste voluntariamente, sometiéndote a los pactos y reglamentos que un empleador impone para garantizar su supervivencia. Él te esta compartiendo, te esta incluyendo dentro de su proyecto, te está dado la bienvenida a su realidad prestándote recursos e introduciéndote en un circulo social para seas parte de un objetivo. En cualquier caso, a pesar de tu firma de todos modos puedes irte; afronta las consecuencias.

El capitalismo es un mundo abierto donde las personas que lo viven no tienen la necesidad de esconder sus ambiciones, pues bajo dicho sistema, ser ambicioso no es inmoral. Esto les da permiso para ir detrás de cualquier objetivo sin que este sea atacado como superficial solamente porque busque un bien material. El socialismo propone que una acción solamente es moral si se basa en la satisfacción altruista de una necesidad ajena. “Amo mi vida, lo que hago y no quiero solucionar problemas gratis” es la voz profunda de la autoestima y el capitalismo es el único sistema que puede ofrecer un camino para conservar la integridad de los individuos.

El socialismo es toda acción restrictiva sobre los individuos utilizando la fuerza coactiva del estado.  Teniendo en cuenta esto, no existe en el mundo un país totalmente capitalista. El socialismo es el motor de propaganda más macabro y malicioso caído sobre el mundo después de la edad media. Se ha encargado, en primer lugar, de desacreditar el alma del hombre empezando por su subconsciente; “al caído caerle”, “La ley del más fuerte”, “egoístas!!”, “competitivos!!” son los resentidos reproches con los que quieren explicarte cómo es tu alma cuando estás en libertad, y aún hoy se oye en las marchas de estudiantes, profesores y demás alimañas que solo quieren vivir del gobierno. 

¿Por qué querer invertir todos los valores sobre lo que realmente es bueno y otorgarle a quienes no se lo merecen el privilegio de tomar lo que no han trabajado?  ¿Por qué quieren hacernos pensar que la necesidad es más importante que el trabajo para satisfacerla, es decir, que la necesidad tenga prioridad sobre cómo usar la riqueza producida por otra persona? ¿Por qué justifican que la necesidad engendra un derecho mientras que las virtudes obligaciones? ¿Por qué llaman a semejante error conceptual “Lucha!”? ¿Por qué los individuos tienen que permitir semejante abuso de poder en su contra? Si una persona toma algo de otra sin su consentimiento ¿No es esto robo? Entonces ¿No es el socialismo y todas sus variantes realmente un sistema de robo institucionalizado? 

La única solución viable que veo para esta situación es recurrir a métodos liberales, es decir, no restricciones al flujo de información; hacer recomendaciones sobre bibliografía honesta que explique con lujo de detalles la dinámica social y económica que ocurre bajo el manto de políticas sociales y restrictivas, que pueda guiar al individuo hacia la creación de paradigmas y luego a una puesta en práctica de una sociedad civilizada, donde los individuos se dediquen a buscar oportunidades y no cochecitos sobre los que montarse. Nunca jamás bajo un llamamiento a las armas porque toda imposición por la fuerza no es una explicación y genera a la larga motivos de venganza cada vez más alejados de un marco de ideas morales –¿oyeron eso comunistas?