A pesar de sus ideas cuya moral viene de dudosa procedencia,
los socialistas no han podido desmontar el régimen “anti-libertario” del que
por siempre han acusado al capitalismo. Desde sus inicios han confundido
siempre al capitalismo con un sistema estatal dedicado a dar prebendas,
subsidios y licitaciones a empresarios y demás amigos, cuando, si se mira con
lupa esto no tiene otra cara más que la un radical estatismo. Cabe aclarar que
bajo ninguna definición honesta esto es capitalismo.
Capitalismo en el término extenso de la palabra es el
sistema donde por medio de la competencia y el intercambio de información el
hombre es capaz de moldear su entorno utilizando lo mejor que tiene para
producir y cobrar por eso, no teniendo como criterio solamente su necesidad,
sino sus deseos.
El término “necesidad” para los socialistas es el baluarte
con el sostienen toda su filosofía. Es la piedra angular con la que se otorgan
a sí mismos el derecho a expropiar el tiempo y el fruto del trabajo ajeno. Es
la palabra con la que pueden definir arbitrariamente el concepto “derechos”. Es
la apología con la que imponen una obligación sin hacer la pregunta más
importante: ¿QUIERES HACER PARTE DE ESTO? Es la forma más abusiva de tomar sin
permiso lo que es tuyo para derrocharlo en cosas a las cuales tu nunca
destinarias tus recursos. Es evidente que para ellos “necesidad” tiene
solamente una cara, sin embargo en la práctica este puede ser un concepto maleable
que depende del nivel de altruismo con
el que el dictador de paso haya idealizado el mundo.
Casi puedo escuchar ahora, un reproche común, sobre todo
entre gente joven: -La empresa donde trabajo se lleva los años de mi vida sin
que yo reciba una justa remuneración por todo eso. Pues te digo algo; la puerta
está abierta, eres libre de irte y buscar tu felicidad en otra parte. Lo único
que te retiene es un compromiso que tú firmaste voluntariamente, sometiéndote a
los pactos y reglamentos que un empleador impone para garantizar su
supervivencia. Él te esta compartiendo, te esta incluyendo dentro de su
proyecto, te está dado la bienvenida a su realidad prestándote recursos e introduciéndote
en un circulo social para seas parte de un objetivo. En cualquier caso, a pesar de tu firma de todos modos puedes irte; afronta las consecuencias.
El capitalismo es un mundo abierto donde las personas que lo
viven no tienen la necesidad de esconder sus ambiciones, pues bajo dicho
sistema, ser ambicioso no es inmoral. Esto les da permiso para ir detrás de
cualquier objetivo sin que este sea atacado como superficial solamente porque
busque un bien material. El socialismo propone que una acción solamente es
moral si se basa en la satisfacción altruista de una necesidad ajena. “Amo mi
vida, lo que hago y no quiero solucionar problemas gratis” es la voz profunda
de la autoestima y el capitalismo es el único sistema que puede ofrecer un
camino para conservar la integridad de los individuos.
El socialismo es toda acción restrictiva sobre los
individuos utilizando la fuerza coactiva del estado. Teniendo en cuenta esto, no existe en el mundo
un país totalmente capitalista. El socialismo es el motor de propaganda más
macabro y malicioso caído sobre el mundo después de la edad media. Se ha
encargado, en primer lugar, de desacreditar el alma del hombre empezando por su
subconsciente; “al caído caerle”, “La ley del más fuerte”, “egoístas!!”, “competitivos!!”
son los resentidos reproches con los que quieren explicarte cómo es tu alma
cuando estás en libertad, y aún hoy se oye en las marchas de estudiantes,
profesores y demás alimañas que solo quieren vivir del gobierno.
¿Por qué querer invertir todos los valores sobre lo que
realmente es bueno y otorgarle a quienes no se lo merecen el privilegio de
tomar lo que no han trabajado? ¿Por qué quieren
hacernos pensar que la necesidad es más importante que el trabajo para
satisfacerla, es decir, que la necesidad tenga prioridad sobre cómo usar la
riqueza producida por otra persona? ¿Por qué justifican que la necesidad
engendra un derecho mientras que las virtudes obligaciones? ¿Por qué llaman a
semejante error conceptual “Lucha!”? ¿Por qué los individuos tienen que
permitir semejante abuso de poder en su contra? Si una persona toma algo de
otra sin su consentimiento ¿No es esto robo? Entonces ¿No es el socialismo y
todas sus variantes realmente un sistema de robo institucionalizado?
La única solución viable que veo para esta situación es
recurrir a métodos liberales, es decir, no restricciones al flujo de información;
hacer recomendaciones sobre bibliografía honesta que explique con lujo de
detalles la dinámica social y económica que ocurre bajo el manto de políticas sociales
y restrictivas, que pueda guiar al individuo hacia la creación de paradigmas y
luego a una puesta en práctica de una sociedad civilizada, donde los individuos
se dediquen a buscar oportunidades y no cochecitos sobre los que montarse. Nunca
jamás bajo un llamamiento a las armas porque toda imposición por la fuerza no
es una explicación y genera a la larga motivos de venganza cada vez más
alejados de un marco de ideas morales –¿oyeron eso comunistas?
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